Añadiendo valor a nuestras beneficiarias a través de sus habilidades
Compartimos con nuestras beneficiarias una maravillosa experiencia, de aprendizaje y convivencia; en la cual tuvimos la oportunidad de ver cómo 10 mujeres valientes y con una gran disposición, se desafiaron.
Dentro de la enseñanza y aprendizaje recibido, pudieron conocer herramientas como: el serrucho, la escuadra, el flexómetro, entre otros. Así como su uso correcto. Fue increíble verlas medir, cortar y lijar la madera, como parte del proceso para fabricar sus artículos.
Contamos con la participación de Francisco Luna Hernández, como instructor del taller. Francisco fue una de las personas junto con su familia, que se vio sumamente afectado por la pandemia, ya que perdieron su hogar y trabajo; esta situación lo llevo a acercarse a INPAVI. Tuvimos la oportunidad de proporcionarle infraestructura, para que acondicionara un espacio para vivir de manera temporal con su esposa y dos hijos. Recibieron las ayudas básicas y también han participado a lo largo del tiempo que se le ha apoyado, en diversos talleres, en los cuales han adquirido habilidades blandas y algunos en los que se les ha enseñado algún oficio. Francisco aprendió de su abuelo y de su padre, la carpintería. Estamos muy contentos al ver su disposición para compartir con otros sus conocimientos y ser ahora una persona que se dispone a dar, a través de este taller de carpintería. Donde más allá de enseñar el manejo de las herramientas y la fabricación de algunos artículos, compartió con las alumnas, su testimonio. Francisco animó a nuestras participantes al taller, a creer que pueden salir de las circunstancias actuales en las que se encuentran y a poner en práctica todo lo que han aprendido, para cambiar las condiciones de ellas y sus familias, buscando una mejora en todos los aspectos.
Pudimos ver la sencillez y cercanía que hubo, entre quien enseñaba y daba testimonio de que, es posible el CAMBIO y la TRANSFORMACIÓN; y las mujeres que lo están buscando. Con un gran entusiasmo, como lo muestran las fotos, las mujeres realizaban los procedimientos para fabricar sus especieros, sus zapateros y sus servilleteros.
Fue una experiencia invaluable, el poder mirar sus rostros alegres y sorprendidos, al ver que: ¡SI ES POSIBLE! Algunas decían: No lo puedo creer, ¡Yo lo hice! ¡Es maravilloso! Una de ellas, Angélica, dijo: me sobró madera, maestro, ¿Puedo hacer una base, para poner los trastes calientes en la mesa? Cuando el maestro le dijo que si, una gran sonrisa y profunda esperanza marco su rostro. ¡Claro que es posible!
Cada una de nuestras participantes del taller, expresaron lo contentas que estaban, porque podían llevarse sus artículos a casa y mejorar el aspecto de su vivienda, contando con un lugar para poner sus frascos con especies, para acomodar sus zapatos y para adornar su mesa. Además, se llenaron de expectativas, para en un futuro, poder hacer estos mismos productos, para venderlos y mejorar su economía.
Nuestras beneficiarias, no solamente se fueron con sus productos terminados, sino con sus kits de herramientas, para que puedan iniciar sus emprendimientos. Damos las gracias a los empleados de Truper, quienes donaron los kits, disponiéndose a participar con INPAVI and “ECHAR UNA MANO” a quienes lo necesitan.
Estamos muy contentos, por nuestra historia de éxito con Francisco. Él y su familia han pasado por todo el proceso de INPAVI, a través de sus 3 líneas de trabajo: Programa entrada. Programa Integra, Programa D.A.S.
También estamos muy contentos por nuestras 10 mujeres valientes, que se desafiaron a aprender en este taller de carpintería, a manejar las herramientas con habilidad y a fabricar artículos que les son necesario y por sus precios comerciales, no les era posible adquirir, pero ahora pueden hacerlos ellas mismas y además comercializarlos. ¡Seguro tendremos más historias de éxito!
















